La participación expresa acciones colectivas desplegadas por sujetos sociales. Son sujetos constituidos por los avatares de la vida social y económica, pero son, al mismo tiempo, sujetos generados por la voluntad colectiva de ya no ser meros objetos de la voluntad y de las acciones de otros. Son, pues, sujetos de determinada historia, de determinada sociedad.
La participación, en cada momento, refleja relaciones entre distintos sujetos sociales; y es parte de las relaciones cambiantes entre la sociedad, configurada de una determinada manera, y el Estado, que también se modifica. Así que la participación no es un slogan, sino una práctica social concreta, llevada adelante por actores igualmente concretos. Acercarse a ella impone, por lo tanto, situarla en su contexto, en sus momentos, en las modificaciones estructurales que modifican la materialidad de fas actores que se relacionan y que condicionan su conciencia y su cultura; impone también situarla en los procesos específicos de constitución de los sujetos; y situarla en las relaciones sociales y de poder de la que forman parte.